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jueves, 22 de julio de 2010

“El Gobierno de Uribe no reconoce el conflicto armado ni acepta mediadores” (CASO DE REMEDIOS GARCÍA, COOPERANTE ESPAÑOLA PERSEGUIDA)


Carlos Alberto Villanueva / Madrid
Miércoles 30 de junio de 2010. Número 129
El Diagonal (periódico quincenal de actualidad crítica)

http://www.diagonalperiodico.net/El-Gobierno-de-Uribe-no-reconoce.html

ROMPER EL SILENCIO. “Se ha pretendido silenciar a todas las voces que acusan
al Gobierno colombiano de Álvaro Uribe de violaciones de derechos humanos”.


Cuando la policía la detuvo a Remedios García, trabajaba en la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). La base de su detención fueron unos supuestos correos electrónicos encontrados en el ordenador del guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP), Raúl Reyes. Desde entonces se le ha abierto un proceso judicial en la Audiencia Nacional. Baltasar Garzón, primero, y el juez Eloy Velasco después, instruyen el sumario en el que se le acusa de “representante política” de las FARC-EP. A su abogado, Enrique Santiago, no se le ha permitido presentar pruebas en contra de esta acusación porque, según el juzgado, existe secreto de sumario. Su caso ha desatado una campaña de solidaridad desde diversas organizaciones que denuncian la criminalización de los defensores de derechos humanos del presidente Álvaro Uribe, dentro y fuera de Colombia.

DIAGONAL: Desde la perspectiva del Derecho Internacional y su experiencia, ¿en qué consiste la mediación en conflictos armados ?

REMEDIOS GARCÍA: Se supone que el objetivo de alguien que se dedica a promover la paz es acabar con la guerra. Para terminar con los enfrentamientos armados es necesario un acercamiento de las partes. Eso significa tratar de trasladar propuestas de una a otra parte y restablecer un clima de confianza. En el caso de Colombia, ese clima se ha roto y será difícil restablecerlo. Se quebró porque, a parte de las negociaciones con el Gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), hubo otros diálogos durante el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) que terminaron porque una de las partes fue físicamente aniquilada.

D.: ¿Es posible llevar a cabo diálogos entre la guerrilla y el Gobierno, sin mediadores?

R.G.: Es difícil por la desconfianza que se ha sembrado y por los frustrados procesos. El más evidente fue el de los asesinatos selectivos de los miembros de la Unión Patriótica (UP). La UP fue una organización que surgió a raíz de un proceso de paz que se dio durante la presidencia de Belisario Betancur (1982-1986). La idea era tener la posibilidad de estar representados en la sociedad, que se escucharan sus propuestas y de esta manera abandonar, la lucha armada. Llegaron a participar en unas elecciones municipales y tuvieron un buen resultado. Entonces empezó una campaña de exterminio. Por eso, es necesaria la participación de otros actores externos. Pero los problemas de Colombia los tienen que resolver los colombianos. Uribe no ha reconocido el conflicto, por lo tanto los mediadores son innecesarios. Sí, hubo mediadores reconocidos, como la senadora Piedad Córdoba y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en 2009. Entonces había una presión internacional muy fuerte para que se llevara a cabo el intercambio humanitario.

D.: En el congreso que organizó la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL), en la que usted trabajaba, Fabio Valencia, representante del gobierno de Pastrana, señaló que la única salida pasaba por el diálogo. ¿Qué cambió con el presidente Uribe? R.G.: Este congreso celebrado en el año 2000 tenía como objetivo apoyar el proceso de negociación de paz. El proceso de paz del Caguán se estaba llevando a cabo paralelamente a la elaboración y puesta en marcha del Plan Colombia (1999). Este plan, diseñado por EE UU con el beneplácito del presidente Andrés Pastrana, se fue implantando progresivamente. Hay quien opina que la negociación de paz con las FARC-EP, en aquel momento, fue una forma de preparar el Plan Colombia. La ruptura de los diálogos del Caguán se produjo después, tras los atentados del 11-S, en 2001. Entonces es cuando se empieza a criminalizar a las organizaciones, no sólo en Colombia, en todo el mundo. Se las define como terroristas. No sabemos a qué responde que una organización sea introducida en una lista de grupos calificados como terroristas. No ha habido un juicio que diga que dichas organizaciones no tienen reivindicaciones políticas justas. Se siguen violando los derechos humanos, por lo tanto, las reivindicaciones siguen teniendo vigencia.

D.: ¿Hay voluntad de juzgar a los responsables de crímenes de lesa humanidad?

R.G.: No sé. Lo que sí sé es que cada vez hay más pruebas de que las organizaciones paramilitares actuaban en connivencia con el ejército y con la policía. Sin embargo, con los paramilitares sí se produjo el proceso de paz. ¿Cómo se puede hacer un proceso de paz con ellos? Es contradictorio, ellos no estaban enfrentados con el Estado, no han luchado contra él.

D.: ¿Por qué cree que Uribe decidió arremeter contra todas las personas que han trabajado para un proceso de paz en Colombia desde el Gobierno de Pastrana?

R.G.: Uribe ha negado la guerra en todo momento. Y a la descalificación del “enemigo político” hay que sumarle la persecución, que forma parte de la estrategia de guerra: acallar a cualquiera que denuncie violaciones de los derechos humanos. Entonces los testigos exteriores son un peligro serio. Respecto al Estado español, el presidente de Colombia está interesado en que el conflicto de su país se asimile al conflicto vasco. Si él logra esta similitud, tendría garantizado un apoyo internacional. Uribe siempre ha visto por ahí una vía para eludir la búsqueda de una solución dialogada.

D.: ¿Por qué, en este caso concreto, también se le persigue a usted?

R.G.: Tendrían que responder otros. Lo que sí es extraño es que en ningún otro país se ha detenido a ninguno de sus ciudadanos por denuncias del Gobierno colombiano. Ha habido denuncias contra italianos y suizos, pero no han sido detenidos, acusados de terrorismo, y sometidos a una ley antiterrorista, sólo ha ocurrido en el Estado español. Yo no soy ninguna terrorista. Tampoco promuevo el uso de las armas. Lo único que he hecho, ha sido trabajar por una salida pacífica, por medio del diálogo y la negociación al conflicto armado en Colombia. No formo parte, ni he formado parte de ninguna organización armada.

D.: ¿En qué situación se encuentran las causas abiertas contra usted en la Audiencia Nacional?

R.G.: En el caso del juzgado número cinco, que llevaba Garzón, el caso está igual que hace 23 meses, bajo secreto de sumario. Mi abogado ha presentado algunas reclamaciones para que se levantara, pero no ha habido respuesta. En el caso del segundo proceso, a mí se me citó para ir a declarar el pasado 24 de marzo. Pocos días antes de esta fecha, recibimos una notificación diciendo que se suspendía la citación. Lo único que hemos sabido, a través de la prensa, es que se distribuyó información de que yo era la representante internacional de una organización armada colombiana. Hace poco se ha publicado en algunos medios de comunicación que la policía española ha estado investigando en Colombia y que no ha encontrado ninguna pista sobre la persona que estuvo coordinando unos cursos entre ETA y las FARC en Venezuela. La policía tiene constancia de que en esas fechas, la persona que se menciona en el auto del juez Velasco se encontraba en España.

D: ¿Qué pretende Uribe con la criminalización de los defensores de derechos humanos?

R.G.: Uribe quiere silenciar a todas las voces que le acusan, a las organizaciones que denuncian las continuas violaciones de los derechos humanos.

El informe Alston de Naciones Unidas acusa a Uribe

En el último informe, publicado hace un mes, el relator especial de la ONU, Philip Alston, señala que “mientras el Gobierno [de Colombia] se ha centrado en una solución militar, debería considerar los acuerdos humanitarios y las negociaciones como parte de su estrategia”. El informe elaborado tras la visita de Alston a Colombia en junio de 2009 recomienda que “tanto, Naciones Unidas, como los actores humanitarios necesitan poder tener contacto con las guerrillas para posteriores actividades de protección a civiles”. El relator señala sobre las ejecuciones extrajudiciales que “las fuerzas de seguridad de Colombia perpetraron un número significativo de ejecuciones extrajudiciales en un patrón que se fue repitiendo a lo largo del país”. Sobre estos asesinatos argumenta: “...encontré muchas unidades militares comprometidas con los ‘falsos positivos’, donde las víctimas eran asesinadas por militares, por beneficio personal de los soldados”. Respecto a los paramilitares, dice que “la inmensa mayoría de los paramilitares responsables de violaciones de derechos humanos fueron desmovilizados sin ser investigados y se beneficiaron de amnistías”.

martes, 8 de septiembre de 2009

CONTRA LA IMPLANTACIÓN DE SIETE BASES MILITARES DE ESTADOS UNIDOS EN COLOMBIA

La Red Canaria por los DD.HH. en Colombia se suma a la siguiente declaración que será entregada el 11 de septiembre en el Consulado de Colombia con la firma de multitud de colectivos de las islas.

Se deben envíar las adhesiones hasta el 10 de septiembre al correo:
moclaspalmas@gmail.com.

CONTRA DE LA IMPLANTACIÓN DE SIETE BASES MILITARES DE ESTADOS UNIDOS EN COLOMBIA

Canarias, territorio de paz.

Los abajo firmantes, ciudadanos, ciudadanas y colectivos sociales de Canarias, queremos expresar mediante este manifiesto nuestro radical rechazo a la implantación de siete nuevas bases militares de Estados Unidos en Colombia. Las razones a dicho rechazo se exponen a continuación:

1ª) La sociedad canaria históricamente ha manifestado su vocación pacifista y antimilitarista, expresada en la reivindicación de que toda la tierra, el mar y el aire sean para el uso de la vida y no para generar violencia y muerte. Es por esto y por su situación geográfica estratégica, que consideramos que Canarias debe convertirse en una base desde la cual se irradie un pensamiento y práctica de paz y entendimiento entre los diferentes pueblos del mundo, oponiéndonos terminantemente a la guerra y el militarismo como medios para la resolución de conflictos porque históricamente está probado que estos solamente son causa de dolor, miseria y muerte para las personas, y benefician únicamente a los intereses económicos de los grandes capitales transnacionales.

2ª) Es en este sentido que creemos que el despliegue militar en territorio colombiano va a alterar gravemente la situación militar y geopolítica en Suramérica y el Caribe, convirtiendo al territorio colombiano en portaviones terrestre y en puerto marítimo de la fuerza aérea y naval del imperialismo estadounidense, que viene implementando desde hace varios años un proceso planificado de desestabilización contra aquellos gobiernos que en Centro América y Suramérica están intentando, con mucho esfuerzo y dificultades, desarrollar una política independiente y solucionar algunos de los problemas históricos que aquejan a las mayorías pobres de sus respectivos países.

3ª) Como se puso de manifiesto en la reciente cumbre de UNASUR, celebrada en Bariloche, se planea utilizar estas bases, o alguna de ellas, como una amplia red de espionaje destinada a la vigilancia de toda la región, alcanzando incluso dicha vigilancia territorio africano, al margen de concentrar en ellas grandes cantidades de tropa y armamento. En términos objetivos, no hacen falta, en forma alguna, bases militares extranjeras en América latina, constituyendo los intentos de implantación de las mismas residuos de la extinta guerra fría que, con el pretexto de combatir el terrorismo y el narcotráfico, ocultan la finalidad real de desarticular y amenazar a los gobiernos de izquierda de la región.

4ª) Con la excepción de Colombia, Suramérica es actualmente la región más pacífica y pacificada del mundo, recurriendo a los tribunales y al arbitrio internacional para solucionar sus conflictos territoriales, además de estar inmersa en profundos y novedosos procesos de integración (UNASUR, ALBA, etc.). La implantación de bases militares en Colombia no contribuye a la consolidación de la unidad regional, sino que parece, más bien, que intenta sabotearla, impidiendo que la mayor parte de los países de Suramérica logren concertar una política común de defensa que tendría como uno de sus ejes principales impedir la intervención de toda potencia extranjera y la implantación de bases militares en cualquier país de la región.

5ª) Es conocida y data de muchos años la presencia militar de fuerzas norteamericanas en Colombia y su apoyo manifiesto al ejército colombiano y los grupos paramilitares en la instauración de un régimen de terror que ha costado millones de muertes, desplazados internos y refugiados generando una de las crisis humanitarias más largas y dolorosas, a la vez que silenciada y olvidada en el mundo. Desde esta perspectiva la situación actual constituye la visibilización y profundización del dominio gringo en Colombia y su intención de convertirla en la punta de lanza de la agresión y dominación norteamericana hacia el resto del continente.

6º) El imperialismo y sus servidores locales muestran una tendencia a la creciente utilización de medios violentos, encarnados no sólo en el establecimiento de las bases militares en Colombia sino en el golpe militar en Honduras, la reactivación de la IV Flota de EEUU en el año 2007 y las recientes masacres indígenas Awa y Wayuú en la misma Colombia, y en la Amazonía Peruana. Todo esto con la pretención de contrarrestar el proceso de transformación económica, política y social que se viene gestando en el continente.

Por todo ello, queremos expresar nuestro más enérgico rechazo a este proceso de militarización intensiva de la región suramericana que, creemos firmemente, no implica nada bueno para su futuro. Queremos plantear además nuestro apoyo y solidaridad con los pueblos latinoamericanos en su lucha pacifica por la construcción de un futuro de autodeterminación, justicia y libertad.

miércoles, 12 de agosto de 2009

La humanización del conflicto y la paz en Colombia, una esperanza para la humanidad

Carta internacional ante la solicitud de diálogo directo de la Senadora Piedad Córdoba

Quienes firmamos esta carta de respaldo, hemos conocido que el 8 de julio pasado, el Gobierno de Colombia autorizó la mediación de la Senadora Piedad Córdoba, líder de Colombianas y Colombianos por la Paz, en el proceso de liberación de los miembros de la fuerza pública en poder de las FARC-EP y para la entrega de los restos de tres de ellos que murieron en cautiverio. También, que ese mismo día Piedad Córdoba solicitó una cita con el presidente Uribe, quien aún no ha recibido a la Senadora para avanzar en las decisiones correspondientes. Pese a esa incomprensible negativa o demora, esa autorización puede significar un avance en las perspectivas no sólo humanitarias sino hacia la construcción de soluciones políticas al conflicto armado social y político que sufre Colombia hace más de cuatro décadas.

Valoramos igualmente que la guerrilla de las FARC-EP haya demostrado su disposición para el intercambio de prisioneros, con doce liberaciones unilaterales ya producidas, y con el compromiso unilateral de dejar en libertad al cabo Pablo Emilio Moncayo y al soldado José Daniel Calvo. Así mismo, a aceptar la participación del Comité Internacional de la Cruz Roja, la Iglesia jerárquica católica y del profesor Gustavo Moncayo.

Adicionalmente las FARC-EP renunciaron a la zona de despeje exigida desde hace cinco años en los municipios de Pradera y Florida (Departamento del Valle del Cauca), nombraron sus voceros para el intercambio, incluyendo un miembro del Secretariado, su máxima instancia, solicitaron acordar un protocolo de seguridad entre las partes, pactar una veeduría internacional y la mediación de la Senadora Piedad Córdoba.

Comprendiendo la gran dimensión y el sentido de esta posibilidad:

Invitamos al gobierno colombiano y a la guerrilla de las FARC-EP a consolidar esta aproximación, a continuar el proceso de acercamiento en torno al intercambio humanitario de los militares y policías cautivos en poder de las FARC y de los presos políticos en las cárceles colombianas.

Llamamos al presidente Álvaro Uribe Vélez a realizar el encuentro solicitado por la Senadora Piedad Córdoba, para abordar las definiciones de fondo sobre este proceso de liberaciones.

Respaldamos el papel de la Senadora Piedad Córdoba y con ella el de Colombianas y Colombianos por la Paz, iniciativa ciudadana de diálogo, facilitación y mediación, conjunto representativo de la sociedad colombiana que busca la paz con justicia, al que nos ponemos a disposición, en aras de aportar nuestra solidaridad, conocimiento y oficios que correspondan, para la humanización del conflicto y la anhelada construcción de una paz justa.

A las partes, les expresamos con respeto nuestra determinación y el espíritu que nos asiste de colaborar en la posible observación internacional y en materias de aplicación del derecho humanitario, de protección, acompañamiento y soporte cuando se concreten acuerdos específicos, de fondo o logísticos, o para que éstos se materialicen y evolucionen.

Exhortamos a las instancias de decisión en la Unión Europea, en los Estados Unidos, en los países amigos de la paz en Colombia, y a los gobiernos latinoamericanos, así como a los órganos de las Naciones Unidas, a apoyar este proceso y la iniciativa ciudadana de Colombianas y Colombianas por la Paz, a contribuir para que se desarrollen los pasos que conduzcan a acuerdos entre las partes.

Los diálogos para la humanización del conflicto y la paz en Colombia, son posibles; son una esperanza para su pueblo, para las víctimas y para la humanidad entera.

Julio 16 de 2009

Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, Argentina, miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

François Houtart, Profesor Emérito Universidad de Lovaina, Bélgica, Represente personal del Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Comisión sobre la crisis financiera mundial, miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

James Petras, escritor, profesor emérito de la Universidad de Binghamton, Estados Unidos

Belén Gopegui, novelista, España

Santiago Alba Rico, filósofo, escritor, España

Enrique Santiago Romero, jurista, España, miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

Pierluigi Di Piazza, sacerdote, responsable Centro Ernesto Balducci, Zugliano, Udine, Italia., miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

Cayo Lara Moya, Coordinador General De Izquierda Unida, España

Olivier Besancenot, Porte Parole du Nouveau Parti Anticapitaliste, Francia

Willy Meyer Pleite, eurodiputado, Izquierda Unida, España

Mirta Acuña, Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, Argentina - miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

Eduardo Nachman, H.I.J.O.S. Capital Federal, Argentina - miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

Tica Font, Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz- miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

Rafael Palacios, Director de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo del Gobierno del Principado de Asturias

Gilberto López y Rivas, antropólogo, profesor universitario, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Méjico - miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

Sebastián Sepúlveda, Comisión Ética Internacional Contra la Tortura - Secretariado Europeo

Violeta Valenzuela, Comisión Ética Internacional Contra la Tortura - Secretariado Europeo

Lorenzo Loncon, werken comunidad mapuche newen mapu, Provincia Neuquen. Argentina - miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

Pilar Sánchez, psicóloga, Comunidad de Santo Tomas, España- miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

Andrés Redondo, psicólogo, Comunidad de Santo Tomas, España- miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

Mary Bricker-Jenkins, PhD, member of the Ethics Commission, on behalf of the Poor People's Economic Human Rights Campaign (PPEHRC), EEUU - miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

Antoni Pigrau, Catedrático de Derecho Internacional, España - miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

Jaime Ballesteros Pulido, Ex Diputado de las Cortes Españolas, España

Alberto Giraldez Dávila, miembro de la Comisión Ética por la Verdad en Colombia, académico, España

Carlos Fernández Liria, profesor de filosofía, Universidad Complutense de Madrid, España

Irene Amador, antropóloga, España

Joan Josep Nuet, Senador Esquerra Unida i Alternativa, España

Pascual Serrano, periodista, escritor, España

Carlo Frabetti, escritor, España

José Luis Galán Martín, abogado, España

Naomi Abad Velasco, abogada, España

Marcos Ana, poeta, España

David Abril Director de La Agencia de Cooperación de las Illes Balears, España

Josep María Balanzat, Director General de Cooperación del Govern de les Illes Balears, España

Mauricio Valiente, jurista, profesor universitario, España

Iñaki Markiegi, presidente Fundación Mundubat, País Vasco, España

Rafael Escudero Alday, profesor de derecho, Universidad Carlos III, Madrid, España

Lidón Soriano Segarra, profesora universitaria, miembro de Comités Internacionalistas, España

José Manuel Martín Medem, escritor, periodista, España

Francisco José Pérez Esteban, Secretario de Derechos Humanos y Solidaridad, Izquierda Unida, España

Carlos Taibo, Profesor Ciencia Política, Universidad Autónoma de Madrid, España

Cesar Carrillo, Sindicalista Colombiano, USO, Colombia – España

Javier Orozco Peñaranda, Coordinador Programa Asturiano de Apoyo a Defensores de Derechos Humanos, España –Colombia

Juan Carmelo García, Presidente Instituto de Estudios Políticos para América Latina y África, España

Carlos Alberto Ruiz Socha, jurista, investigador social, España - Colombia

Roseline Vachetta, Porte Parole du Nouveau Parti Anticapitaliste, Ex Député Européen, Francia

Alain Krivine, Porte Parole du Nouveau Parti Anticapitaliste, Ex Député Européen, Francia

Valérie Techer, France Amérique Latine, Francia

Pablo Ruiz Espinoza, Observadores de la Escuela de las Américas – Chile

Juliana Jiménez-Colin, Architecte – Urbaniste, France

Rodrigo Restrepo, activista político, Francia

Gabriel Coderch Díaz, Grupo Reflexión y Solidaridad, Oscar A. Romero, Cuba

José Frias, coordinación Sicsal, Cono Sur

Luz Salgado, musicienne, France

Nidia Arrobo Rodas, Secretaría de la Red Mundial SICSAL, Oscar Arnulfo Romero

Ana García, activista social y política, Asturias, España.

Unai Aranzadi Ormaetxea, periodista, director de la agencia Independent Docs, País Vasco, España

Clara Romero, Coordinación Maloka, España - Colombia

Luis Martínez Andrade, Sociólogo, México – EHESS, Francia

Yader Sequeira, professeur d'art et littérature française, Nicaragua

Yehina Sequeira Bouveret, assitante commerciale, France-Nicaragua

Marie-Paule Bouveret, professeur, France-Nicaragua

Yali Sequeira Bouveret, étudiant, France –Nicaragua

Juan Ibeas Miguel, sociólogo, profesor universitario. Miembro de Iniciativa Solidaria Internacionalista, España

Alberto Arce, analista político, documentalista y cooperante, España

Philippe Colin, enseignant hispaniste à l'université Paris X, France

Maricarmen del Río Olmeda, activista de la solidaridad internacional, educadora, España

Rafael Lacalle Román, maestro, miembro de Iniciativa Solidaria Internacionalista, España

Xavi Cutillas, Presidente Associació Catalana Per La Pau, España

Mercè Civit, Diputada al Parlament de Catalunya, España

Felipe López Aranguren, poeta y periodista, España

María Rosario Gómez Serrano, estudiante, activista social, Puerto Rico - España

Alba de Lamo, Concejal del Ayuntamiento de Montcada, Catalunya, España

María José Pardo, Concejal del Ayuntamiento de Cornellà, Catalunya, España

José Antonio Gimbernat Ordeig, Presidente Federación de Promoción y Defensa de los Derechos Humanos – España

Emilio Ginés, vicepresidente Federación de Promoción y Defensa de los Derechos Humanos – España

José Candalija Rebollo, profesor, España

Francisco Javier Garcés Molina, médico, España

Catherine Marchais, funcionaria territorial, miembro de la Coordination Populaire Colombienne à Paris, France-Colombia

Manuel Salamanca, Funcionario territorial, miembro de la Coordination Populaire Colombienne à Paris, France-Colombia

Guido De Schrijver, Red Europea de Comités Oscar Romero

Vicente Romero, profesor, Membre D'unipoma – France

Angela Erazo, Ethnomusicologue, Militante Associative, France – Colombie

Liliane Cordova Kaczerginski, Conseillère Principale D'éducation, France/Argentina

Ascensión Redondo Novillo, profesora, España

Jesús María Goñi Alonso, educadora social, España

Ana Andrés Ablanedo, lingüista, Asturias, España

Javier Arjona, activista social y político, minero, España

Daniel Busto. Activista social y político, trabajador metalúrgico, España

Francesc Riera Isern, hortelano, documentalista, País Vasco, España

Alberto Vázquez, pintor, España

Juan José Tamayo Acosta, teólogo, director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones "Ignacio Ellacuría". Universidad Carlos III, Madrid, España

Pedro Tostado Sánchez, Sociólogo España

Elena Martín, profesora, Universidad Autónoma de Madrid, España

María Jesús Pinto, antropóloga, Catalunya, España

Tomàs Gisbert Caselli, investigador en conflictos y cultura de paz, Catalunya, España

Carlos Villán Durán, presidente, Asociación Española para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, España

Luis Nieto, Director de la Revista Pueblos, España

Juan Hernández Zubizarreta, profesor de Derecho de la Universidad del País Vasco, España

Mikel de la Fuente, profesor de Derecho, Universidad del País Vasco, España

Patxi Zabalo, profesor de economía, Universidad del País Vasco, España

Luis González, coordinador de Ecologistas en Acción, España

Marián Suárez Ferreiro, Diputada del Parlament de les Illes Balears, España

Dolores Vidal Suárez, Comité de Solidaridad Monseñor Oscar Romero de Cádiz-España

Maria Isabel Lagos, Psicóloga, España

Gonzalo Rodríguez, maestro, miembro del Comité Canario de Solidaridad con los Pueblos, España

Rocío Redondo Sánchez, psicóloga, Madrid, España.

Beatriz Cruz Osorio, activista social, miembro de la Red Canaria por los Derechos Humanos en Colombia, España

Ricardo Ferrer Espinosa, escritor, periodista, España – Colombia

Pablo Lorente Zapatería, Coordinador Aldea-Nafarroa, España

Miguel Angel Giménez Casado, Presidente de la Asociación de Solidaridad
con Colombia Asoc-Katío

Nury González, educadora, España – Colombia

José Luis Gómez Morales, Presidente del Comité de Solidaridad Oscar
Romero de Madrid, España

Mario Amorós, historiador y periodista, España

Hervi Lara Bravo, Comisión Ética Contra la Tortura - Chile

Juana Aguilera Jaramillo, Comisión Ética Contra la Tortura - Chile

Juana María Indurain, Comité Cristiano de Solidaridad con Latinoamerica- Nafarroa, España

Roswitha Just, DKA, Austria

Ines Gil Casado, Educadora, España

Robinson Silva Hidalgo, Solidaritat Catalana per a la Cooperació i els Drets Humans, Catalunya, España

Libertad Sánchez Gil, Historiadora y portavoz de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Mérida y Comarca, Extremadura-España, miembro de la Comisión Ética de la Verdad en Colombia

Anna Ballardini, enseñante, Preore, Italia.

Alex Guillamón- coordinador de Entrepueblos, España

Alfredo Gómez-Muller, Profesor de Universidad Tour, Francia

Angélica Mateus Mora, Doctorante, Francia

martes, 3 de febrero de 2009

Entrevista a Carlos Lozano Guillén, Director del periódico Voz, víctima de persecución política bajo el régimen de Alvaro Uribe

Carlos Lozano Guillén es licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, Director del periódico Voz, autor de varios libros como "Las huellas de la esperanza", miembro del Comité Ejecutivo del Partido Comunista Colombiano y de la Junta Nacional del Polo Democrático Alternativo, ha sufrido persecución por su trabajo político y social. Esto es un fragmento de la entrevista realizada en Bogotá por l@s compañer@s Maspe y Gonzalo, miembros de la Red Canaria por los DD.HH en Colombia durante una visita al país en el 2008. En ella hace un análisis de posibles vías para solucionar el conflicto armado, a la vez que describe a los actores del mismo, señalando la vinculación del Gobierno de Uribe con el Narco - Paramilitarismo y la injerencias de EE.UU en el sentido de recrudecer el conflicto en el plano militar.





viernes, 7 de marzo de 2008

El montaje de Uribe. Se pilla antes al mentiroso que al cojo.

From: Alfredo VILORIA
RED INFORMATIVA VIRTIN

Editorial

La Jornada

Con el telón de fondo del conflicto desatado a raíz de la matanza perpetrada por militares colombianos en territorio ecuatoriano, durante la cual fue asesinado el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Raúl Reyes, y que ha derivado en el rompimiento de relaciones diplomáticas de Ecuador y Venezuela con Colombia, el presidente de este último país, Álvaro Uribe, se ha encargado de enrarecer el panorama al lanzar acusaciones tan severas como poco verosímiles contra sus homólogos Rafael Correa y Hugo Chávez.

Con base en documentos supuestamente hallados en unas inciertas computadoras portátiles del insurgente muerto, el gobierno colombiano ha señalado la existencia de “acuerdos del grupo terrorista de las FARC y los gobiernos de Ecuador y Venezuela”. El propio Uribe afirmó ayer que denunciará al mandatario venezolano ante la Corte Penal Internacional de La Haya por “patrocinio y financiación a genocidas”, lo que fue calificado por Caracas de “risible amenaza”.

De su lado, Rafael Correa convocó ayer a la comunidad internacional a “cerrar filas alrededor del principio, la ética y el derecho que deben guardar las relaciones internacionales”; condenó nuevamente el bombardeo del ejército colombiano en el norte de Ecuador, en la medida en que fue un atentado contra la soberanía de ese país y porque, además, la agresión frustró las negociaciones que su gobierno sostenía con las FARC para liberar a una docena de rehenes, entre los cuales se encontraba la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.

Las acusaciones del gobierno colombiano se inscriben en una cadena de inconsistencias con respecto a los acontecimientos del sábado pasado. Ha de recordarse que en un principio, las autoridades colombianas afirmaron que durante el operativo no se violó en momento alguno la soberanía de Ecuador; incluso Uribe agradeció públicamente al presidente Correa, a quien dijo haber mantenido al tanto de los hechos. Más tarde se aseguró que las milicias colombianas sí habían entrado a territorio ecuatoriano, pero que lo habían hecho en persecución de los guerrilleros y en todo momento actuaron en defensa propia, cuando se ha comprobado que los insurgentes fueron asesinados a mansalva, posiblemente mientras dormían.

Resulta poco verosímil, además, que los equipos de cómputo de supuesta propiedad de Reyes hubiesen sobrevivido a las explosiones y, en todo caso, no parecería lógico que el líder guerrillero portara la información a la que ha hecho referencia Uribe. Los señalamientos y las supuestas pruebas que vinculan a Correa con la guerrilla tienen toda la apariencia de un montaje del presidente colombiano y constituyen un agravio no sólo para el pueblo ecuatoriano, sino para el conjunto de la opinión pública internacional y hasta para la inteligencia humana.

Lo que queda claro, en cambio, es que por medio de estas maquinaciones se pretende llevar a escala regional un conflicto local, añejo y exacerbado, para el cual el gobierno de Uribe no ha podido ofrecer una solución; en cambio, ha torpedeado en forma sistemática todos los intentos surgidos dentro y fuera de Colombia por solucionarlo.

La versión de Correa, en cambio, no presenta inconsistencias ni constituye una suma de improbabilidades, y ha sido confirmada por el gobierno de Francia, cuya cancillería afirmó que Raúl Reyes era su contacto con las FARC para negociar la liberación de Betancourt y Bogotá estaba al tanto de lo anterior, lo que pone en evidencia la traición del gobierno de Colombia, al romper el hilo fundamental de una gestión humanitaria que habría contribuido a acabar con el sufrimiento de un nuevo grupo de prisioneros de la guerrilla y de sus familias.

La agresión contra el territorio ecuatoriano confirma, pues, el afán del gobierno de Uribe por impedir toda posibilidad de un canje humanitario con la guerrilla. Su embestida contra los gobiernos de Venezuela y Ecuador denota, por un lado, la hostilidad que provocan en el Palacio de Nariño las posiciones dialogantes y favorables a un arreglo pacífico, como las que han sostenido Quito y Caracas y, por el otro, la mano, no tan invisible, de Washington.

Y es que una perspectiva de paz en Colombia no sólo reforzaría el fracaso de la política militarista de Uribe, sino que haría perder sentido al Plan Colombia, instrumento central del injerencismo estadunidense en Sudamérica, y cuyo objetivo último no es el narcotráfico –con el que Uribe ha estado vinculado, según medios de prensa estadunidenses y colombianos– y tal vez ni siquiera las FARC, sino los gobiernos venezolano, boliviano y ecuatoriano.

La incursión militar ordenada o tolerada por Uribe contra el territorio de un país vecino es una inequívoca violación de la legalidad internacional. Para colmo, el presidente colombiano, en vez de reconocer su falta, ha urdido una historia insostenible para presentar a la víctima como agresora y para derivar el conflicto interno que no puede o no quiere resolver hacia una escalda regional muy conveniente para los designios intervencionistas de la administración de George W. Bush. El ataque y las mentiras subsiguientes merecen una enérgica condena de la comunidad internacional, y en particular en el seno de la Organización de Estados Americanos.

sábado, 16 de febrero de 2008

LLAMAMIENTO POR LA PAZ EN COLOMBIA

Adhesiones a ladh@velocom.com.ar
Ante la grave situación por la que atraviesa Colombia, llamamos a las organizaciones similares del mundo a redoblar los esfuerzos por la paz en ese pais.
Numerosos documentos de organismos de Derechos Humanos. denuncian la situación en Colombia, y dan cuenta de la trágica realidad en ese país. El Informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos del 2005, denunció las desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales atribuidas a miembros de la fuerzas armadas, de seguridad y paramilitares, la existencia de miles de presos políticos, exiliados y desplazados, el uso de torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, detenciones y allanamientos ilegales, así como la persecución y el asesinato de dirigentes políticos y sociales, sindicales, periodistas, abogados y defensores de los derechos humanos, comunidades campesinas, indígenas, afro descendientes y otras.
Desde el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán en 1948, hasta hoy se calculan en más de 600 mil los muertos y desaparecidos, y en unos cuatro millones los desplazados. Miles de niños han sido asesinados por el ejército y los paramilitares, y otros miles son huérfanos por la misma causa.
Cuando a fines de los años 90 se había logrado el despeje de una región para los diálogos con las FARC, los Estados Unidos, el Gobierno Colombiano y el bloque de poder economico-social frustraron las conversaciones y resolvieron poner en marcha el Plan Colombia destinado a reapoderarse de los recursos en ese país y en toda la región, acrecentando la presencia militar estadounidense en territorio colombiano y asegurando las redes del narcotráfico; haciendo retornar lo más violento de la contrainsurgencia a ese país, con alcances para toda la región.

Han convertido a Colombia en un portaviones de inseguridad para toda América Latina, estableciendo allí cinco bases militares para desestabilizar gobiernos y países cercanos. Estados Unidos es así, el principal interesado en coartar todo paso hacia la paz en ese país. Ni América Latina, ni los pueblos del mundo pueden seguir tolerando esta situación, que es consecuencia de las necesidades de los verdaderos testaferros del narcotráfico, que están impunes en grandes empresas y bancos del llamado primer mundo.

El gobierno de Uribe demostró, ante el gesto de buena voluntad de liberar prisioneros por parte de las FARC, que no le interesa la paz en Colombia y sus maniobras tienden a no permitir que la iniciativa del Presidente de Venezuela Hugo Chávez Frias y otros países que lo acompañan, entre ellos Cuba, Argentina, Brasil, y Suiza concluyan con su tarea humanitaria para facilitar el camino de construcción de la paz, aún después de que las FARC-EP cumplieran su compromiso liberando unilateralmente a dos prisioneros el 10 de enero de 2008 .
Por todos esto, los abajo firmantes, defensores de los derechos humanos de la Argentina, llamamos a las organizaciones similares del mundo a exigir al gobierno del Presidente Álvaro Uribe la solución política al conflicto social y armado, para lo cual, se debería comenzar por reconocer el status de fuerza beligerante a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), y al Ejército de Liberación Nacional (ELN), organizaciones con 43 años de existencia y que controlan la tercera parte del territorio de ese pais.

De este modo se crearían las condiciones necesarias para comenzar un proceso de diálogo que no se limite al Gobierno y las fuerzas beligerantes sino que abarque a la sociedad civil colombiana toda, para lograr solución de los graves problemas sociales y tender a la construcción de la paz en Colombia, país donde desde hace muchos años se practica el terrorismo de Estado, encubierto en la "democracia de seguridad" que responde a los planes contrainsurgentes y de recolonización regional de Estados Unidos.

Por eso reclamamos
ALTO AL GENOCIDIO, HAY QUE DETENER EL TERRORISMO DE ESTADO EN COLOMBIA.
EL PUEBLO COLOMBIANO NECESITA PAZ.
NEGOCIACIONES YA RECONOCIENDO BELIGERANCIA A LAS FUERZAS GUERRILLERAS Y EXPONIENDO LAS CAUSAS DE LA VERDADERA VIOLENCIA EN COLOMBIA.
NO A LA IMPUNIDAD QUE PROPONE URIBE.

Primeras firmas
SERPAJ Servicio Paz y Justicia
Liga Argentina por los Derechos del Hombre
Liberpueblo
Asociación ex detenidos desaparecidos
Comisión de Homenaje Permanente a los Combatientes Revolucionarios
Instituto de Relaciones Ecuménicas
Amigos de la Paz en Colombia y el mundo
MoPaSSol, Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos
Stella Calloni, miembro directorio Instituto Espacio para la Memoria
Ricardo ´Peidroo. Secretario de DD.HH: de la Central de Trabajadores de la Argentina
Dr. Carlos Zamorano (Pte. Comisión de DD.HH. de la Asoc. de Abogados de Bs.As.)
Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo
Mirta Baravalle, Madre de Plaza de Mayo
Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Politicas
Red Canaria por los Derechos Humanos en Colombia