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lunes, 1 de marzo de 2010

Los buitres de Europa.

Artículo del Colectivo de Colombianos Refugiados en Asturias.

El mundo ha visto las nefastas consecuencias del neoliberalismo y del llamado “libre comercio” sobre la población más pobre. Los excluidos de servicios básicos como el agua potable o la salud tienen menos esperanza de recibirlos cuando se privatizan y la alimentación de los pueblos va quedando en manos de los monopolios que controlan el comercio global. El modelo neoliberal ha matado a millones de personas víctimas de una avaricia que amenaza con quebrar el sistema y con destruir la vida del planeta.


Por eso indigna que algunos gobiernos insistan en profundizar un modelo que sólo ha beneficiado a las empresas transnacionales, gobernantes dispuestos a llevar a niveles inimaginables el sufrimiento de las gentes del sur del mundo.


¿Cómo se puede entender que el socialista Sr. Rodríguez Zapatero, Presidente de la Unión Europea y de España, se haya propuesto -como prioridad- firmar este semestre un tratado de libre comercio con Colombia?


En ese país nuestro y cada vez de menos gente, el 70% de la población se alimenta gracias a los campesinos quienes a pesar del terror desatado aún producen alimentos para los mercados locales a precios asequibles. Nuestra comida no se la debemos a las trasnacionales de Europa, ni a la Organización Mundial del Comercio, ni a las leyes del mercado. Si por ellos fuera estaríamos pasando el hambre que hay en Africa.


Pero nuestros campesinos no tienen apoyo del estado para producir alimentos; allá no se dispone de los 70 mil millones de dólares con los que Europa subvenciona cada año la producción de sus alimentos. Un tratado comercial entre estas economías tan desiguales quebrará a los campesinos colombianos y el hambre se extenderá sobre nuestro país.

El impacto en la salud pública con el acuerdo comercial puede ser devastador. Con salarios inferiores a 200 euros mensuales la mayoría de la población colombiana quedará excluida del acceso a los servicios de salud privatizados. La UE pretende extender en Colombia el tiempo en que los monopolios farmacéuticos cobran por sus patentes, esto incrementará el precio de las medicinas a niveles impagables para nuestras gentes.

El tratado abre a las trasnacionales europeas el privilegio de tomarse las empresas nacionales y de saquear los recursos naturales y el mercado interno casi gratis, incluida la mano de obra como ya ocurre con los contratos basura que imponen las empresas españolas a los trabajadores colombianos.

¿Por qué el señor Rodríguez Zapatero se empecina en destruir lo que nos queda de soberanía alimentaria y de seguridad social, en cuya defensa hemos puesto miles de muertos del moviendo sindical y campesino colombiano? ¿No sabe que está vendiendo armas e impulsando negocios con el país más peligroso del mundo para la actividad sindical? Solo en el gobierno de Uribe Vélez han sido asesinados 587 sindicalistas según las cifras del propio Ministerio del Interior colombiano, 39 el año pasado.

¿Desconoce Europa que en Colombia se han cometido en la más absoluta impunidad más de 1.200 ejecuciones extrajudiciales de civiles por miembros del ejército nacional y que el propio gobierno colombiano tiene nexos con los grupos paramilitares, responsables de miles de crímenes de guerra?

Estamos seguros que lo sabe, pero no le importa. El ministro español de economía Miguel Angel Sebastián lo justifica recurriendo al cinismo: “poner trabas al proceso del libre comercio no va a mejorar la situación de los derechos humanos en Colombia…"

La Unión Europea sabe que Álvaro Uribe necesita la firma del tratado de libre comercio para lucirlo como una absolución de la civilizada Europa para los crímenes de estado que viene cometiendo y aprovecha la tragedia del pueblo colombiano para conseguir mayores gabelas para sus trasnacionales. Los sindicatos colombianos y sus colegas de los sindicatos europeos han pedido a la Eurocámara que no refrende ese acuerdo comercial si el Gobierno de Uribe no mejora la situación de los derechos humanos. Pero a los empresarios europeos esto les importa un bledo. No tienen corazón, solo bolsillos. Más que empresarios parecen buitres pues su consigna es “al caído, caerle”.

viernes, 26 de febrero de 2010

Seguimiento en los medios de la rueda de prensa dada el 4 de febrero por la Misión Española de Verificación de los DDHH en Colombia

EUROPA PRESS

Diputados españoles piden condicionar el TLC entre Colombia y UE al respeto a DDHH dada la "grave" situación

EFE

Parlamentarios españoles denuncian la "ineficacia" de la Justicia en Colombia

SERVIMEDIA

Proponen vincular la firma del tratado de libre comercio entre colombia y la unión europea al respeto de los derechos humanos


Otras noticias aparecidas entre el 4 y 5 de febrero:

Nueva Tribuna

Siete parlamentarios españoles son testigos del 'genocidio colombiano'

El Espectador

Simplemente no entienden

Rebelión

Las políticas gubernamentales no están siendo un instrumento eficaz en la resolución del conflicto armado interno

El País Colombia

Parlamentarios españoles dijeron estar alarmados por violación de derechos humanos

Vive

Colombia: Políticas gubernamentales y conflicto armado

Blog Jordi Pedret

Pienso, luego desaparezco

Cubavisión

Informe de la misión de verificación sobre Derechos Humanos en Colombia

domingo, 1 de marzo de 2009

Tratado de Libre Comercio de Unión Europea con Colombia y Perú: "para lavar la cara a Uribe". Lo que EE.UU no se ha atrevido a hacer lo hace Europa.

Las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos con responsabilidad del Estado colombiano han provocado fuertes movilizaciones en Colombia y sectores del Congreso de EE.UU. bloquearon la negociación del Tratado de Libre Comercio alegando estos motivos. Pero la Unión Europea no ha reparado en ello y se ha lanzado a negociar. Según analistas, Uribe en busca de recuperar legitimidad internacional ofrecerá a Europa una buena tajada del pastel colombiano, de esta manera también puede lograr que ciertos sectores del Congreso en EEUU se decidan a desbloquear las negociaciones del T.L.C.

BOGOTÁ- Mientras avanza la primera ronda de negociación de tratados de libre comercio (TLC) entre la Unión Europea y Colombia y Perú, destacados analistas colombianos advierten en el proceso un interés más político que comercial, destinado a "lavar la imagen" del cuestionado gobierno de Álvaro Uribe.

Con la consigna de alcanzar sendos TLC en el plazo más breve posible, 25 negociadores de la Unión Europea (UE) se reúnen entre el lunes y este viernes de forma separada con delegados de Colombia y Perú, luego de que en 2008 fracasó la iniciativa europea de un acuerdo de asociación bloque a bloque con la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

La negociación es confidencial, siguiendo el modelo estadounidense. Sólo el viernes 6 los delegados peruanos y colombianos conocieron la propuesta de la UE en medicamentos.

Colombia espera que el acuerdo esté listo antes de septiembre, luego de tres o cuatro rondas. Su ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata, lo describe como "multipartito, ambicioso, exhaustivo y compatible con las disciplinas de la Organización Mundial del Comercio".

Las 14 mesas de negociación no abarcan la delicada cuestión migratoria, aunque sí compras públicas, servicios, acceso a mercados, agro, propiedad intelectual, inversión, obstáculos técnicos al comercio, solución de diferencias y normas técnicas, entre otras.

Las exportaciones de Colombia a la UE equivalieron a 11,82 por ciento del total de las ventas de este país entre enero y septiembre del año pasado y sumaron 3.830 millones de dólares, según el Ministerio de Comercio. Son, en su mayoría, productos primarios como café, carbón, ferroníquel y banano. Mientras, Colombia importa del área europea fundamentalmente maquinaria y equipos e industria básica y liviana.

Además, empresas europeas controlan en Colombia el comercio mayorista, el sistema financiero y los servicios públicos domiciliarios, y tienen fuerte influencia en el sector farmacéutico.

Como bloque, la UE está buscando más acceso al mercado de servicios latinoamericano, renglón en el que ya ocupa un lugar incluso más importante que Estados Unidos, según la organización no gubernamental Red Colombiana de Acción Frente al Libre Comercio (Recalca). Con estos TLC, la UE busca ante todo asegurar la propiedad intelectual europea, al tiempo que sus países miembros están promoviendo acuerdos bilaterales de seguridad inversionista en la región.

Para expertos reunidos el martes en Bogotá, este proceso entraña el fin de la CAN, el segundo bloque de integración más antiguo del continente americano que hasta 2005 estaba compuesto por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Este país se retiró de la CAN ante el efecto que podían ejercer sobre su producción nacional los TLC que Colombia y Perú pactaron en forma separada con Estados Unidos. La ratificación del TLC entre Colombia y Estados Unidos está congelada en el Congreso legislativo estadounidense por cuestionamientos a la política de derechos humanos de Bogotá, interpuestos por el bloque del Partido Demócrata, en respuesta a una intensa movilización social en Colombia.

El acuerdo de Perú y Estados Unidos se inauguró el 1 de febrero, cuando ingresó a ese país andino un contenedor repleto de manzanas del occidental estado estadounidense de California. Ahora, Bolivia se marginó de la negociación con la UE y Ecuador no define aún su participación. Ambos países han tenido un estatus preferencial en la CAN, debido a la relativa debilidad de sus economías.

En el proceso, los países de la CAN optaron por debilitar el marco legal comunitario. Renunciaron a adoptar un arancel externo común, mientras flexibilizan progresivamente la legislación andina en materia de propiedad intelectual, política agropecuaria, inversiones y mecanismos de solución de diferencias, para permitir el libre comercio.

Por el camino, no sólo cambió la CAN. También cambió Europa. A finales de 2005, la UE sostenía que el acuerdo sólo sería bloque a bloque y estaría sujeto a la plena vigencia de los derechos humanos en los países andinos, y enfatizaba su interés en el fortalecimiento institucional de la CAN, para tener un socio más fuerte.

Incluso apostaba a la Unión Suramericana de Naciones (Unasur) y discutía sobre la necesidad de aplicar principios de asimetría o tratamiento preferencial, que en su propio proceso de integración le permitió catapultar las economías de países como Irlanda, España y Portugal.

Pero desde entonces se impusieron en el bloque de los 27 países europeos otros intereses que están imprimiendo celeridad a la actual negociación. La renuncia europea a esos principios muestra que ésta es "una negociación con transformistas", según el ex negociador comercial colombiano y ex decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, Germán Umaña.

Mientras, Perú y Colombia se están alejando de una integración sudamericana, estimó Umaña en el foro "Tratados de libre comercio con la Unión Europea: Lo que no se ha dicho".
El foro, citado el martes en Bogotá por asociaciones campesinas e indígenas, centrales sindicales y plataformas que agrupan a miles de organizaciones de la sociedad civil de Colombia y a decenas de Europa, marcó el inicio de una campaña contra el TLC con la UE, que aspira a ser tan rápida como la negociación misma.

Luis Jorge Garay, doctor en economía del estadounidense Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) y ex negociador de la deuda externa colombiana entre 1984 y 1991, apuntó en el foro que los mercados de Colombia y Perú no tienen ningún interés económico para la UE.

Pero los TLC con ambos países sientan un precedente geoestratégico y de economía política para la expansión de la UE, asegurando para sí la propiedad intelectual y regulando asuntos ambientales y laborales, aseveró Garay.

A su vez, los dos gobiernos andinos "están dispuestos a aceptar costos inaceptables para nuestras sociedades", indicó, si bien por la estructura productiva de Perú, el costo comercial y económico de su estrategia de acuerdos comerciales bilaterales "no es mayor" para ese país.

Mientras, para el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, este tratado "no tiene una significación prioritariamente económica sino política", pues su aprobación "en medio de la crisis humanitaria" generada por una guerra interna de casi medio siglo legitimaría ante la UE la cuestión de las persistentes violaciones a los derechos humanos, subrayó Garay.

En su opinión, compartida por otros panelistas, "si el gobierno (colombiano) logra negociar rápido con la UE, genera un precedente con Estados Unidos que haría que sectores del Congreso estadounidense vean con mejores ojos el TLC" pactado con la administración de George W. Bush (2001-2009).

Cuestionado en escenarios internacionales por su cercanía con grupos paramilitares de ultraderecha y por graves violaciones a los derechos humanos cometidas en el conflicto interno, Uribe ha tenido poco margen de negociación, señala el colectivo Recalca, también presente en el foro. Así, la estrategia del mandatario ha sido "comprar apoyo internacional con concesiones comerciales", según Recalca.

Con una opinión pública europea más sensible a cuestiones de derechos humanos, Uribe querrá "aceptar en forma rápida todas las imposiciones", y "bajo ninguna circunstancia podría, por ejemplo, levantarse de la mesa si las pretensiones europeas son inaceptables", opina Recalca.

Para Garay, "esto es básico para entender la lógica política de algunas cosas que ocurran en Colombia durante los seis meses en que va a ser negociado el tratado". (FIN/2009).

http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=91256