viernes, 26 de febrero de 2010

Unos 2.000 cadáveres enterrados por el ejército colombiano sin identificar. La mayor fosa común de América Latina. AUDIO SOBRE FALSOS POSITIVOS.


Muertos sin nombre. De confirmarse la cantidad de cadáveres en La Macarena, la fosa será la más grande de América Latina.
A sólo 200 kilómetros al sur de Bogotá, en un paraje selvático llamado La Macarena (departamento de Meta), el Ejército de Colombia podría estar creando desde 2005 la mayor fosa común de América Latina. Según los propios residentes, en testimonios corroborados por organismos de derechos humanos, en un descampado entre la base militar y el aeropuerto, hay unos 2.000 cadáveres enterrados sin identificación. Los militares aseguran que todos ellos son “guerrilleros muertos en combate”. Pero en La Macarena creen que la fosa podría albergar a los cientos de desaparecidos que padece el municipio, ubicado en el corredor más caliente de la guerra contra las Fuerzas Armadas Unidas de Colombia (FARC).

El abogado Jairo Ramírez, secretario del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, acompañó a principios de diciembre pasado hasta La Macarena a una misión de eurodiputados ingleses interesados en la situación de las poblaciones que viven en zonas de guerra. La visita prometía ser rica en información, porque el poblado está en el área de operaciones de la Fuerza de Tarea Omega, que con 21 mil hombres persigue a Jorge Briceño, alias “Mono Jojoy”, jefe militar de las FARC. Los eurodiputados no salieron defraudados.

“Los pobladores nos dijeron que muchos campesinos, sindicalistas y dirigentes sociales han desaparecido, pero cuando ubicamos al jefe del Ejército nos manifestó que no tenían conocimiento de personas desaparecidas. La comunidad nos llevó entonces a un cementerio que está entre la base militar y el aeropuerto y allí nos encontramos con que en la parte de atrás había cientos y cientos de placas blancas de madera con números que supuestamente pertenecen a NN”, contó Ramírez a Crítica de la Argentina.

El alcalde de La Macarena, Eliecer Vargas Moreno, estima que en la fosa común podría haber entre 1.500 y 2.000 cadáveres y denunció que su población “se convirtió en el sitio de la disposición de los muertos de la guerra”. El exceso de cadáveres por metro cuadrado está contaminando las aguas que abastecen a La Macarena, de acuerdo con denuncias recibidas por la Defensoría del Pueblo.

“Estamos hablando de un número impensable de muertos –dijo Ramírez–. En toda Colombia hay unas 3.500 fosas comunes con 52 mil desaparecidos desde los 80, pero en todas ellas no hay más de 15 o 20 cuerpos. Hasta ahora no se conocía un espacio que albergara 2.000 cadáveres”. La principal preocupación del jurista es que “muchos de esos cuerpos llegaron aquí a lo largo de 2009” y podrían ser casos de “falsos positivos”, es decir cadáveres de inocentes que el Ejército hace pasar por guerrilleros para cumplir con las metas de eficacia que impone la política de “seguridad democrática” del gobierno de Álvaro Uribe.

La fiscalía colombiana ya fue informada de la existencia de la fosa común, pero realizará exhumaciones “entre el 9 y el 21 de marzo”, pasadas las elecciones legislativas. Mientras tanto, el Ejército insiste en que los cuerpos enterrados en La Macarena corresponden a guerrilleros muertos en combate. El general Javier Flórez, comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido, adscrita a la Fuerza Omega, sostuvo incluso que sus hombres “no hacen ningún levantamiento” de cadáveres, sino que dejan esa tarea a la Policía Judicial (DIJIN).

Sin embargo, la versión del Ejército no coincide con el relato que escuchó Ramírez del encargado de enterrar a los muertos en La Macarena. “El sepulturero nos contó que llegan helicópteros militares con cadáveres que depositan en una casilla junto a la fosa. Dos o tres días después los cuerpos se pudren y él tiene que enterrarlos y colocarles un número”.


AUDIO: Ejército colombiano asesinó a personas no combatientes y los presentó como guerrilleros dados de baja en combate para cobrar recompensas.

VÍDEO: LA CÚPULA MILITAR DEFIENDE A LOS MILITARES PROCESADOS POR LAS EJECUCIONES EXTRAJUDICALES

Defensores de derechos humanos de Colombia denunciaron la participación de altos mandos de la cúpula castrense en la defensa de militares involucrados en casos de ejecuciones extrajudiciales y masacres. TeleSUR

Violencia contra maestros colombianos de izquierdas

En los últimos 20 años, alrededor de 4 mil maestros en Colombia han sido blanco de asesinatos y destierro por la labor social que desempeñan. Según la Federación de Educadores de Colombia son el grupo que mas ha sufrido la violencia. TeleSUR.


ASESINAN A CONOCIDO INTELECTUAL DE IZQUIERDA EN EL MARCO DE LA ACTUAL OCUPACIÓN DE HAITÍ

Recientemente, un texto suyo habia sido presentado en Montevideo
en un acto de solidaridad con Haití.




Como nadie, como nunca, como siempre, nos duele Haití. Sus calles hoy llenas de escombros, de muertos, de terror, en esta ocasión "por culpa de un terremoto", o mejor dicho por culpa de las causas -no climatológicas- que provocaron cientos de años de iniquidad e indolencia imperial en un país arrasado por la voracidad de los sucesivos invasores. Nos duele el Haití de hoy, golpeado por un sismo de 7 grados, pero que no es distinto al que durante años fue maltratado, violentado, masacrado, torturado, humillado, por otras tantas catástrofes provocadas por gobernantes déspotas, militares asesinos, civiles cómplices, ejércitos de ocupación extranjera, como el que ahora está alli, de la mano de la ONU y que incluye, para vergüenza de la Patria Grande de Bolivar y Pettion, a tropas mercenarias latinoamericanas.

Nos duele este Haiti con olor a muerte, las que provocó este resquebrajamiento de la tierra, pero también esas otras, tan cotidianas, como las del compañero Jn. ANIL LOUIS-JUSTE, intelectual asesinado ayer mismo al salir de su querida Universidad, donde tantas veces había peleado por la dignidad haitiana.

Ahora vendrán las condolencias, las ayudas (las mejores y más efectivas son las que siempre han dado Cuba y Venezuela, solidaridad pueblo a pueblo y no caridad de ocasión), y los lamentos por todo lo que no hicimos por ese país que en estos años de bicentenario deberíamos reverenciar por ser el primero en liberarse, lanzando el primer grito antiesclavista del continente.

Sí, Haití nos duele en las entrañas, en la piel, en las palabras. Pero no es suficiente. No vale recordar a ese hermoso pueblo, empobrecido por los mismos que hoy desde Washington, Paris o la ONU, derramarán lágrimas de cocodrilo, si no le ayudamos revolucionariamente a expulsar a sus ocupantes, a sacudirse de una vez y para siempre a quienes tanto mal le ha causado.

No le echemos la culpa a los sismos, sino a quienes provocan estos y todos los males de una tierra ultrajada a golpe de trasnacionales y crueldad capitalista. Lo demás, es pura hipocresía, como tan bien lo explica ese otro rebelde planetario llamado Evo Morales.

Asesinan a conocido intelectual de izquierda

En medio de un Haití arrasado por el terremoto, con miles de víctimas, ha llegado a nuestra redacción la ingrata noticia de que el paramilitarismo fascista no se detiene. Ayer, al salir de la Universidad, fue asesinado de dos balazos el escritor Jn. ANIL LOUIS-JUSTE, autor de numerosos ensayos denunciando la ocupación de Haití por parte de fuerzas de la ONU, y en defensa de la autodeterminación del pueblo haitiano.

Anil Louis-Juste es el autor de un trabajo ("Haití y su lucha por la vida") que integra el libro "Haití: La ocupación militar y la tercerización del Imperialismo", recientemente presentado en Montevideo, Uruguay, y editado por la Universidad Popular Joaquín Lencina. En esa ocasión, hablaron el dirigente del Comité Democrático Haitano, Henry Boisrolin, el Embajador de Ecuador en Uruguay, Edmundo Vera Manzo, el historiador Gonzalo Abella, la dirigente uruguaya de la Plenaria Memoria y Justicia, Irma Leites, el director de "Resumen Latinoamericano", Carlos Aznárez y el dirigente politico Helios Sarthou. Todos ellos destacaron la importancia del libro escrito, entre otros, por el intelectual haitiano ahora asesinado.

Puestos en libertad militares implicados en crímenes de Lesa Humanidad. Comunicado de MOVICE y VÍDEO de las madres de los 11 jóvenes de Soacha.

MADRES DE LOS 11 JÓVENES DE SOACHA ASESINADOS POR EL EJÉRCITO.




miércoles, 13 de enero de 2010

Hechos

- El pasado día jueves 7 de enero de 2010 fueron puestos en libertad 17 militares, el 12 de enero otros 6 militares y hoy, 13 de enero, podrían quedar en libertad el coronel Gabriel Rincón Amado y otros seis uniformados.

La defensa de los militares que durante el proceso de forma estratégica ha dilatado el proceso, argumenta que los militares acusados de desaparición forzada agravada, homicidio agravado y concierto para delinquir agravado, tienen que ser puestos en libertad por vencimiento de términos. Este argumento fue respaldado durante el juicio por la Procuraduría General de la Nación. Según el personero de Soacha, Fernando Escobar, podrían en total quedar libres 42 militares de los 47 que se encuentran detenidos por las ejecuciones de los jóvenes de Soacha ante la solicitud que ha hecho la defensa.

Antecedentes

Las ejecuciones extrajudiciales se han constituido como una práctica sistemática bajo los sucesivos gobiernos de Alvaro Uribe Vélez, hecho que es ilustrado por los más de 1.200 casos de ejecuciones extrajudiciales que está investigando la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía. El asesinato de personas protegidas por el Derecho Internacional Humanitario, fue tipificado en los convenios de Ginebra como crimen de Lesa Humanidad.

Las amenazas en contra de los testigos y las familiares de las víctimas de ejecuciones extrajudiciales han sido constantes durante el 2008 y 2009. A pesar de una petición al Ministro del Interior, los testigos y familiares amenazados, hasta la fecha no cuentan todavía con una protección adecuada.

Peticiones

- Exigimos a la Fiscalía, al Consejo Superior de la Judicatura, a los jueces de garantías y a los tribunales competentes, así como al Ministerio de Defensa y el Ministerio de Interior, adoptar todas las medidas que sean necesarias para permitir el avance de los procesos, la protección de los testigos y familiares de las víctimas y el cumplimiento de los derechos a la verdad, la justicia, la reparación integral y la garantía de no repetición.

- Exigimos a la Procuraduría Nacional de la Nación ejercer su labor como ente controlador en función de la población civil y no de la Fuerza Pública

- Pedimos a los organismos internacionales y las organizaciones de derechos humanos que condenen públicamente la excarcelación de los militares involucrados en estos crímenes de Lesa Humanidad, exijan la protección de los testigos y familiares y el cumplimiento de los derechos a la verdad, la justicia, la reparación integral y la garantía de no repetición al Estado Colombiano

- Solicitamos a la Corte Penal Internacional elevar su observación en los procesos que se adelantan en contra de miembros del ejercito nacional de Colombia por las ejecuciones extrajudiciales de personas protegidas por el Derecho Internacional Humanitario y pronunciarse frente a la posible situación de impunidad que se está presentando por la puesta en libertad de los presuntos autores materiales de estos hechos.

13 de enero de 2010

MOVICE

Colombia, la vena más abierta de América Latina


Hace mucho que la realidad colombiana viene excediendo con creces el mundo onírico y el realismo mágico de la obra garcíamarquiana. Hoy quiere parecerse a una pesadilla del más crudo hiperrealismo. Anticipando todos los escenarios catastróficos, pareciera que la debacle final de la oligarquía colombiana, arrastrara al abismo a todos los sectores de la sociedad. La última operación política para salvar las grandes fortunas y el poder atesorado por los grupos dominantes a través de décadas, consiste en facilitar las bases militares al ejército norteamericano como último recurso para cautelar su espacio de dominación en el área y como plataforma “preventiva” contra procesos políticos y gobiernos insumisos de las ordenanzas del imperio.

Ricardo Ferrer fue periodista de la Red Colprensa, de diarios como El Colombiano, comunicador social de varias radioemisoras, testigo y sobreviviente de la masacre de Atrato y actualmente refugiado en España. En enero del próximo año publicará su testimonio: Nos matan y no es noticia. Negocios y Masacres en el Río Atrato. Profundo conocedor de la realidad de su país, nos describe un detallado análisis de la convulsa situación colombiana y expone con claridad lo que muchas veces es distorsionado tanto en Europa como en el resto de América Latina.

1.- Ricardo, ¿que sucedió exactamente en Atrato?

En la mañana del viernes 30 de mayo de 1997 entró un mensajero de las FARC en mi oficina para solicitarme que actuara como mediador entre la Guerrilla y el Comité Internacional de la Cruz Roja. Como Jefe de prensa de METROSALUD, la red de salud de Medellín, creí mi deber intervenir en esta acción de carácter netamente humanitario. La mediación serviría para verificar el estado, entregar muestras de supervivencia de diez prisioneros, infantes de marina, en poder del Frente Nº 57 de las FARC en la zona de Murindó y sobre todo negociar su inmediata liberación.

Dado que en el Derecho Internacional los actores en conflicto interno o externo reconocen a los servicios de salud como entes neutrales, la guerrilla solicitó la mediación o buenos oficios, conscientes de que el enfrentamiento con el ejército y los paramilitares era inminente y podría ocurrir en una masacre de los prisioneros que se encontraban “Fuera de combate por detención”; definición que permite la plena aplicación del Artículo Tercero, común a los cuatro acuerdos de Ginebra. Recordé una frase del Deuteronomio que le escuché a mi padre cuando niño: “Elegirás la vida”, y me dispuse a dar lo mejor de mí para que esta operación no costara vidas humanas. Además de eso la Constitución colombiana expresamente señala en un artículo la obligación de los ciudadanos de contribuir a la paz.

Sin embargo, desde un primer momento me fui dando cuenta que el ejército no tenía ninguna intención de favorecer la mediación, ni siquiera que esta se realizara. Ya en el hangar para vuelos arrendados (Charters), fui interceptado por un individuo de raza negra que me dio su nombre y me señaló que si yo hacía el viaje a Vigía del Fuerte sería muy peligroso para mí y debía ver bien cómo iba a regresar.

Yo pensé que sería sometido a ese tipo de control a mi llegada a Murindó por parte de los mandos de los paramilitares, pero mi sorpresa fue mayúscula al comprobar que ya desde Medellín agentes de no sé que servicio exactamente, conocían todos mis movimientos. Te reitero que mi función consistía exclusivamente en recoger las pruebas documentales de supervivencia de los prisioneros (cartas, fotos, identidades, etc), para entregarlas al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Se crearía una zona de despeje militar en la zona del Caguán donde la guerrilla pretendía entregar además a otros setenta militares prisioneros de guerra, provenientes de diversas regiones del país, todo ello antes del 15 de junio de 1997.

2.- ¿Que pudiste comprobar a tu llegada?

Desde que la avioneta aterrizó en Vigía del Fuerte comenzaron a suceder cosas muy extrañas que me hicieron pensar que algo anormal estaba sucediendo en la zona. Debo decirte que esa es una región selvática, de población principalmente negra e indígena y en la cual yo llamaba inmediatamente la atención por mi tipo físico. Como conocía el lugar, esperaba a mi llegada encontrarme con gente en la pista de aterrizaje, en las calles del pueblo, ventas de fritangas en las veredas, música en el ambiente, como es en las regiones calientes, pero todo estaba desierto.

Me dirigí al embarcadero para continuar viaje en panga (lancha) hacia Murindó, pero ninguno de los lancheros quiso llevarme, aduciendo que ese día no estaban haciendo viajes a Murindó. Tampoco había niños bañándose en la ribera del río como había visto en otras oportunidades. Como pensé que los lancheros no querían llevarme por una cuestión de dinero comencé a regatear con ellos, pero me dijeron en grupo: "Entiéndanos doctor. Es que no están bajando lanchas hacia Murindó".

Fui a la alcaldía, me presenté con el alcalde Wilson Chaberra en su oficina. Había cuatro hombres a su alrededor y un ambiente tenso. Le informé que en Medellín estábamos preparando un Seminario Nacional de Empresas Sociales del Estado, el cuál incidiría en la calidad presupuestaria en los Hospitales y Centros de Salud en todo el país, todo lo cual era cierto. Le entregué unos textos educativos de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, confeccionados por Metrosalud, además de trípticos y plegables. Me recibieron los documentos y procedieron a mecanografiar una nota oficial de recibo, además de una constancia de mi visita. Mientras cumplían ese trámite, me dirigí al baño y una persona a la que no puedo nombrar, ni entregar su cargo, me siguió y mientras yo estaba orinando me dijo en voz baja y sin mirarme: "Usted está en serio peligro de muerte. Aquí están pasando cosas terribles. Tiene que buscar el modo de irse lo más pronto posible. No vaya a Murindó porque toda la gente está huyendo de allá".

Salí conmovido de la alcaldía y me dirigí al hospital de Vigía del Fuerte para entrevistarme con el Médico Jefe o el director. Ninguno estaba. Sólo encontré a unas muchachas adolescentes en la oficina del segundo. Me dijeron que ellas eran Voluntarias de Salud y venían desde Murindó con los funcionarios. Les pregunté si podía hacer el viaje de regreso con ellas. Una de las chicas me dijo que tenía que presentarme con el comandante de las autodefensas, que sólo él podía autorizar el viaje. Entonces les propuse pagar yo el combustible. Una chica negra se asustó mucho y me dijo que si iba alguien no autorizado en el viaje, los podían matar a todos y echarlos en el río. Que ya lo habían hecho antes. Además, los paramilitares controlaban absolutamente todo lo que se cargaba en las lanchas, especialmente la comida, la sal y la gasolina. Controlaban hasta la última gota de gasolina que entraba o salía de Murindó. Se registraba a todos los pasajeros que salían, y debían volver los mismos en cada lancha. Salí del hospital ya con miedo, se me acercó otra muchacha que sin más me dijo que debería hablar con el comandante de las autodefensas, que era “un amor” y que ayudaba mucho a la gente.

No quise comprometerme y le pedí la referencia de un hotel donde alojarme. Me recomendó uno que estaba cerca del embarcadero; durante la comida continué escuchando historias de masacres, una anciana que valientemente se sentó a mi lado me contó que le habían muerto un familiar que era su único apoyo para su sustento, otra chica completamente enrabiada me contó que le habían asesinado un amigo de la infancia, y me dijo “¿por qué no se meten con la guerrilla esos hijueputas?”

La anciana que al principio comenzó hablando muy bajito, luego me dijo desesperada: "¡Señor, usted tiene que contar lo que está pasando aquí!".

Todas la versiones coincidían en una versión central. El día 22 de mayo llegaron los paramilitares en pangas (lanchas rápidas), y comenzaron a asesinar personas de los poblados acusándolas de colaborar con la guerrilla. Los vecinos mencionaban muchos nombres sueltos, pero lógicamente no tenían una lista oficial. Luego entró el ejército y no le pusieron problemas a “los paracos”, me decían. Nadie se metió, ni la alcaldía, ni la policía, ni el juez. ¡Ninguna autoridad intervino para proteger a la población civil! Veían cadáveres flotando en el río, piernas, brazos y miembros descuartizados y miraban para otro lado.

“Nos están matando y por la radio no sale ni una sola noticia”, me decían consternados. Estamos en poder de los mochacabezas. Pero lo peor para mí estaba por venir. Regresé a la residencia y recuerdo haber estado leyendo una novela de Guy de Maupassant Bel ami. De pronto la puerta se abrió de golpe y veo a un hombre de raza negra, joven y atlético encañonándome con una pistola. El hombre estaba acompañado de una mujer. Ambos estaban muy alterados, yo retrocedí mostrándoles que no llevaba nada en las manos. Comenzaron a registrarlo todo, mis ropas, mi bolsa de viaje.

El hombre que luego se presentó como el comandante de Vigía del Fuerte de las Autodefensas de Córdoba y Urabá, me dijo que estaban en guerra a muerte con la guerrilla, sus colaboradores y “toda la basura” y que los matarían a todos. Al ver el libro que estaba leyendo me hizo relatarle de qué se trataba. Me quedó claro que no sabía nada de literatura y menos de los novelistas franceses del S. XIX. La mujer estaba fuera de sí y me miraba agresivamente con los ojos desorbitados registrándolo todo, afortunadamente no encontró el carné de periodista que estaba en un bolsillo lateral de la maleta. El hombre me preguntó que quién era yo, y qué hacía en Vigía del Fuerte. Luego me dijo que no correspondía con la descripción que le habían dado de mí. Le mostré las cartillas y los trípticos de salud y le dije lo importante que era preparar el II Seminario de Empresas Sociales del Estado. Que incidiría directamente en la atención de los habitantes de la región. Luego me dijo que nadie le había avisado de la Dirección Seccional de Salud de Antioquia, ni tampoco de la Gobernación de Antioquia sobre la visita de un funcionario de Salud. Que a él le avisaban por teléfono las visitas. Ahora deduzco la estrecha relación entre los altos funcionarios de la gobernación de Antioquia y los escuadrones de la muerte. Adivina quién era el gobernador de Antioquia de la época: Álvaro Uribe Vélez, principal promotor de las cooperativas de seguridad privada “Convivir”. El paramilitar tampoco me pareció “el amor” que me había descrito la muchacha.

3.- ¿Que relación real existe entre el paramilitarismo y el Estado colombiano en el área?

Uribe y la élite colombiana han convencido a los Estados Unidos de que son la fuerza necesaria para impedir el avance de los movimientos sociales. Entre 1994 y 1998 la oligarquía colombiana pensó que podía perder el poder. Esa afirmación está recogida en diferentes documentos divulgados por analistas sociales de la derecha (por ejemplo, el Instituto Rangel). Los gobernantes optaron por la guerra sucia a mayor escala desde 1996. En ese marco se diseña el Plan Colombia. Para ese objetivo debían necesariamente producir una reingienería en las Fuerzas Armadas y subordinarlas directamente al Comando Sur del ejército de los Estados Unidos con base en Panamá, específicamente al 7º Grupo de Operaciones Especiales (los Boinas Verdes), quienes son los que han asesorado todo este proceso.

Para mí, las matanzas de Mapiripán y las mismas del Río Atrato marcan el inicio de un nuevo modelo de guerra sucia; la llevan a su máxima expresión, es decir, matanzas indiscriminadas de campesinos para lograr su desplazamiento mediante el terror, esto es en la Costa Caribe, Costa Pacífica, Pie de Monte Llanero, y las inmediaciones de las principales ciudades de la Costa.

Así se establece esta alianza de la muerte entre estado-gobierno-ejército y paramilitares. Los paramilitares no son ni más ni menos que subcontratistas que hacen el trabajo sucio y liberan al ejército de la represión atroz y descarada, preservando su imagen de institucionalidad. Luego el ejército consolida los territorios y se lleva los créditos como “garante” de la seguridad ciudadana.

Pero cuando los paramilitares se convierten en una amistad incómoda, en un incordio porque tienen memoria y conocen todo el rodaje, también pueden ser objetos de la represión. Se calcula que el gobierno ha tenido que matar a más de dos mil mandos del sicariato, capaces de demostrar sus vínculos con ellos y el narcotráfico.

Luego de doce años de guerra sucia, se ha hablado una y otra vez de desmovilización de los paramilitares. Siempre ha sido una farsa. Han cambiado de nombre, han muerto sus mandos, pero la guerra sigue igual. Continúa el expolio, las tierras jamás han sido devueltas, ¿por qué? Porque se trata de territorios con enormes riquezas para megaproyectos que no incluyen a los habitantes del entorno a la hora de intervenir con obras ingenieras. Se proyectan grandes centrales hidroeléctricas, oleoductos, carreteras, minas a cielo abierto, cultivos industriales con resultados catastróficos para la gente. No es mera coincidencia que ocurran las masacres en zonas cercanas a los megaproyectos no sólo en Colombia sino en México y Perú.

En el caso nuestro, una investigación adelantada por un grupo canadiense concluye que Colombia es uno de los 10 países más ricos en recursos del mundo, con yacimientos minerales de oro, cobre, manganeso, petróleo, además de recursos hídricos notables, e incluso plantas y animales sin clasificar. Por eso es que una premisa de los paramilitares cuando llegan a los campos y preguntan al propietario: "¡Me vende su tierra o le compro a su viuda!". Muchas veces lo que quieren es plantar palma africana para producir biodiesel. Así se han producido desplazamientos masivos a Turbo, Apartadó, Chigorodó, Medellín y Quibdó. Luego de matanzas de familias enteras.

En el caso del Río Atrato soy un convencido de que lo que está atrás de la matanza es la construcción de un canal interoceánico (Atrato-Tuandó) de las mismas características que el Canal de Panamá. La marcha triste de los desplazados se inicia en los despachos del BID y del Banco Mundial. Hay dos siglas tenebrosas a tener en cuenta, IIRSA y PPP. Iniciativa de Integración de Infraestructuras para Sudamérica y Plan Puebla Panamá. Ganancias para las multinacionales, violencia para los naturales. En nombre del progreso , campesinos inocentes y sus familias han muerto o han sido desplazados para codicia de las empresas y sus megaproyectos. ¡Exijo que se les haga justicia!

4.- ¿Cómo se explica entonces las reelecciones sucesivas de Uribe en el gobierno colombiano?

Para comprender la realidad específica de Colombia hay que remontarse a la historia del siglo XIX. Luego de la independencia de España, el poder se atomizó, nunca se consolidó un verdadero estado nacional. La burguesía de Colombia siempre fue vendida, sumisa, dependiente de otros poderes externos al país. La oligarquía gobernante se vendió primero a los ingleses desembozadamente, y luego a los Estados Unidos cuando cambió el imperio. Siempre fueron otros los que devoraron nuestras materias primas y jamás hubo políticas de desarrollo nacional ni una reforma agraria. Se trata de familias voraces que no han vacilado en vender los intereses nacionales a potencias extranjeras.

La violencia entonces se puede resumir en pocas líneas. Intolerancia política, alergia a las reformas sociales y asesinato sistemático de la oposición que se atreva a plantear los cambios en el sistema social de Colombia. Como resultado tenemos una democracia genocida, como bien la ha descrito el sacerdote Javier Giraldo. Los colombianos nunca hemos tenido paz, hemos sobrevivido en guerras interminables donde los que cargan el fusil son siempre los pobres, en uno y otro bando. Los guerrilleros, los militares y sus sicarios paramilitares son todos de origen humilde; la burguesía colombiana no sufre de manera directa la guerra; por eso siempre afirman que en Colombia no pasa nada.

A Colombia siempre la ha gobernado una élite sanguinaria que nunca ha admitido reformas sociales. Cada propuesta política diferente ha sido recibida a tiros. Los asesinatos de Jorge Eliécer Gaitán, José Antequera, Bernardo Jaramillo Ossa, Carlos Pizarro León-Gómez, por nombrar a los principales dirigentes que se atrevieron a esbozar un camino alternativo son la muestra más patente. Querían ser presidentes de otra Colombia. Todos proponían una manera nueva de gobernar, y todos pagaron con sus vidas el haber planteado reformas sociales.

Gaitán, que había estudiado a fondo el modelo de seguridad social aplicado en Italia luego de la segunda guerra y podía entenderse como cercano a las ideas socialdemócratas, fue calificado de comunista y asesinado. Una y otra vez los lideres y políticos del cambio son asesinados.

En este escenario, el conflicto colombiano tiene actualmente un ingrediente muy activo: una prensa vendida al proceso paramilitar, que maquilla los muertos, que alaba a los victimarios, que justifica la guerra sucia. Es de esa manera que es elegido Alvaro Uribe, con una promesa populista de acabar con la guerra, terminar con la guerrilla y modernizar el país. ¿Cómo lo hizo? Comprando conciencias, eliminando opositores, gobernadores, alcaldes, senadores…Ahí está el famoso pacto de Realito que se constituyó para refundar Colombia bajo un acuerdo de gobierno, militares, narcotráfico y paramilitares, y donde habían varios uribistas. En Colombia se habla ya de la política y la parapolítica.

5.- Una pregunta difícil: ¿Cuál es la relación entre el narcotráfico, la economía y la política en Colombia?

El tema es demasiado extenso, pero podría decirte que desde 1974 a Colombia la han gobernado presidentes muy amigos del narcotráfico. Esto tiene sus antecedentes luego de la guerra de Vietnam, cuando en Estados Unidos existía una masa de excombatientes y drogadictos que necesitaban urgentemente suministros de droga desde el exterior del país. ¿Quién podría suministrársela? Colombia. Si alguien se tomara el trabajo de revisar las “amnistías tributarias” en Colombia, el rastro del dinero delataría una huella muy marcada que va desde los grandes capos de la mafia hasta el congreso de la república. Periódicamente los gobiernos han facilitado que los dólares de la mafia ingresen a la economía formal.

Desde 1974, el presidente Alfonso López Michelsen coqueteaba con la mafia de la marimba (marihuana). Los siguientes quisieron seguir el ejemplo. En agosto de 1986, César Gaviria Trujillo era el ministro de Hacienda del nuevo presidente Virgilio Barco. Gaviria Trujillo diseñó diferentes amnistías tributarias que permitieron sanear (lavar) millones de dólares al narcotráfico. Posteriormente, en 1990, el viejo ministro de Hacienda recibió todo el apoyo del mundo mafioso para ser presidente de la república. Y Gaviria logró la presidencia. Es apenas lógico. Y así ha venido ocurriendo desde 1974, que cada presidente de Colombia se ha acercado un poco más al narcotráfico.

Con Uribe, en el 2002, llega el asalto final. ¿Para qué contentarse con las migajas del poder cuando lo podían tener todo? Eso han hecho descaradamente los empresarios llevando a un narcotraficante a la presidencia de la república. Estados Unidos conoce de sobra los orígenes del narcotraficante número 82 en las listas de la DEA. No es la primera vez que Estados Unidos se alía con narcotraficantes, ¿No fue así en el escándalo Irán-Contras?, ¿Con quien estaban aliados? Y cuando ayudaban a los Talibán en la guerra ruso-afgana, no financiaban las operaciones con el tráfico del opio? ¿Alguién ha olvidado a Noriega, el presidente narcotraficante que trabajaba para la CIA?

Un ejemplo de la influencia del narcotráfico en la economía colombiana se refleja en un informe de la CEPAL sobre la economía de Latinoamérica en la década de los ochenta. Todos coincidían en una sola frase. Los 80 fue una década perdida. Pero en Colombia no. La economía no sufrió estancamiento. Las empresas e industrias estaban plenamente financiadas. Y vuelvo a citar la razón: los narcotraficantes, con el dinero a manos llenas, aprovechaban las frecuentes amnistías tributarias para legalizar los capitales y crear empresas que realmente activaron la economía, pero sobre una base económica y política que maneja la delincuencia. ¿ Será que las agencias de inteligencia de los Estados Unidos y Europa no vieron esa polvareda de coca? ,¿Y los organismos económicos mundiales tampoco? Esa delincuencia se legitimó y terminó por gobernar Colombia. Se creó primero una base social de narcos vestidos de traje y corbata que al principio eran mirados con reticencia pero luego terminaron abrazándose con la élite tradicional en los grandes clubes sociales de Bogotá y Medellín.

6.- ¿Cuál es el poder y la influencia de la oposición, incluidas las organizaciones armadas?

Todas las costas (Pacífico, Atlántico y Caribe) están dominadas por los narcotraficantes, el ejército y sus escuadrones de la muerte. En el resto del territorio el conflicto sigue igual que hace cuarenta o cincuenta años. Sigue la confrontación entre la oposición armada y las fuerzas del estado y en medio, una población que merece ser escuchada. En Colombia, las más moderadas corrientes de disidencia política son acalladas y son muy exiguas sus posibilidades de expresión. Salvatore Mancuso, que fue uno de los jefes paramilitares, llegó a decir: “El 35% del Congreso es nuestro”.

7.- ¿Cuál es el balance de la Memoria Histórica en cuanto a las violaciones de los Derechos Humanos?

No existe una estadística precisa del número de organizaciones, personas y colectividades que han sido exterminadas o gravemente destruidas por los diferentes gobiernos del estado colombiano, pongo el caso de la Unión Patriótica, el Partido Comunista Colombiano, centenares de organizaciones sindicales, estudiantiles etc. La violencia institucional estimulada contra Gaitán en la década de 1940 dejó más de trescientos mil muertos sin investigar, y decenas de miles de campesinos desarraigados. A eso hay que agregar que en los últimos veinticinco años algunos estudios del banco de datos de la Comisión Intercongregacional Justicia y Paz, o la Comisión Colombiana de Juristas, hablan de 350.000 muertos; cuatro millones de desplazados o refugiados políticos; 10.000 detenidos desaparecidos y personas sepultadas en fosas comunes o clandestinas; 6.000.000 de hectáreas robadas a las víctimas.

Sólo durante el año 2009 tuvimos 37 dirigentes sindicales asesinados, y los casos de los “falsos positivos”, o sea decenas de civiles muertos, especialmente jóvenes, asesinados para presentarlos como guerrilleros muertos en combate, con el fin de mostrar éxitos militares y cobrar los beneficios del estado. Hay militares procesados pertenecientes a varias unidades del ejército como el Batallón Calibío, que se ha distinguido por asesinar a inocentes. Hoy en Colombia, se puede hablar con bastante prudencia de 7 a 12 desapariciones diarias de personas y esto es algo que viene sucediendo desde hace más de una década. En los últimos diez años ha habido más víctimas que en las dictaduras de Argentina y Chile juntas.

8.- ¿ Qué puede esperar el resto del mundo de la situación en Colombia, y cuál crees que será la evolución política en tu país, teniendo como base todos estos antecedentes?

Durante los últimos diez años todos los indicadores demuestran un gran deterioro de la población vulnerable: infancia, mujer, población indígena, afrodescendientes. El último informe de la FAO demuestra un incremento brutal del hambre en Colombia. Por contraste, el hambre en Venezuela se reduce a mínimos históricos.

Si el gobierno y sus sicarios asesinan a miles de campesinos, usurpa tierras y las entrega a las multinacionales productoras de agrocombustibles, el resultado es más muerte y precariedad para la población. No hay brazos, no hay cultivos diversos como los que ofrece el campesino, los agrocombustibles desplazan a los cultivos tradicionales, se produce una gran carestía de alimentos y productos básicos. La pobreza y el abandono son el fermento para todas las guerras.

El conflicto colombiano, lejos de solucionarse, pareciera que se agudiza cada año, como lo demuestra el acuerdo para la instalación de cinco bases norteamericanas en territorio nacional. Los colombianos seguiremos resistiendo la injusticia extrema. Seguiremos buscando la salida política al conflicto. Si no se puede, seguiremos buscando la salida…

Entrevista realizada en Madrid en diciembre de 2009.

Nota: Ricardo Ferrer logró salir de Vigía del Fuerte y luego de Medellín gracias a la valiente ayuda de anónimos pobladores y ciudadanos que arriesgaron sus vidas para que pudiera salvar la suya, luego de numerosas amenazas y atentados en su contra.

domingo, 14 de febrero de 2010

Vídeo: Testimonio de Rámon Trujillo, integrante de la Misión Española de Verificación de DDHH - Colombia 2010

Testimonio de Ramón Trujillo, Coordinador Insular de IUC - Tfe y miembro de la Red Canaria por los Derechos Humanos en Colombia, quien formó parte de la Misión Española de Verificación de los DDHH en Colombia, integrada por siete parlamentarios de diversas fuerzas políticas del Estado Español y otras personas de organizaciones de Derechos Humanos, que visitó el mencionado país andino en enero de 2010.

Los resultados de la visita se plasmarán en un informe que se entregará a distintas instituciones (Congreso de los Diputados, Parlamentos Autonómicos, Parlamento Europeo, ...).

Ramón Trujillo dio a conocer su experiencia en un acto público organizado por la Red Canaria por los DDHH en Colombia y el Comité Canario de Solidaridad con los Pueblos el día 6 de febrero, tras su llegada de Colombia. La misión se reunió, por un lado, con representantes del Gobierno de Colombia, diversos embajadores, magistrados de la Corte Suprema de Justicia y otras instituciones oficiales y, por otro lado, con más de un centenar de organizaciones sociales y de víctimas de violaciones a los Derechos Humanos y al D.I.H.

Ramón Trujillo quedó fuertemente impactado al descubrir que el principal violador de los Derechos Humanos es el Estado colombiano (con la acción directa de fuerzas regulares -ejército, policía, ...- e indirecta de fuerzas irregulares, paramilitares, que actúan en connivencia con las primeras). Otro testimonio que la causó sorpresa fue el de los magistrados de la Corte Suprema. No dejes de oirlo.












martes, 9 de febrero de 2010

LOS OLVIDADOS - VÍDEO DOCUMENTAL RESULTADO DE LA V VISITA DE VERIFICACIÓN DE LOS DD.HH. EN COLOMBIA - DELEGACIÓN DEL GOBIERNO DE ASTURIAS

El siguiente vídeo documental es resultado de la V visita de verificación de la situación de los Derechos Humanos en Colombia, llevada a cabo entre abril y mayo de 2009 por una Delegación del Gobierno de Asturias, en la que participaron dos compañeras de la Red Canaria por los Derechos Humanos en Colombia.
Justificar a ambos lados
El vídeo muestra los testimonio de víctimas o familiares de víctimas de graves violaciones de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario que en el 95 % de los casos señalan al Estado como presunto autor, ya sea por la acción directa de fuerzas regulares (ejército o policia) o por fuerzas irregulares que actúan en colaboración con las primeras (paramilitares).

Una muestra de la crudeza del conflicto armado son las estadisticas de la Comisión Colombiana de Juristas que desde julio de 2002 hasta junio del 2008 registró 24. 824 muertes violentas por motivos sociopolíticos, de las cuales 14.039 fueron homicidios y despariciones en contexto distinto al combate y 10.785 muertes en combate (enfrentamientos entre las guerrillas y las fuerzas regulares e irregulares del Estado). Sobre esta última cifra hay que tener mucha cautela, pues una de las denuncias más frecuentes como se verá en el documental es el asesinato de civiles por parte del Ejército de Colombia que posteriormente presentan como guerrilleros dados de baja en combate, son los llamados falsos positivos. En los últimos años hay más de 1.200 de falsos positivos, que en realidad son ejecuciones extrajudiciales de civiles que suelen estar implicados en tareas de representación sindical, asociaciones campesinas o juntas de acción comunal.

El siguiente vídeo documental no muestra sólo los testimonios de las víctimas sobre violaciones de sus DD.HH. sino que en muchas ocaciones deja ver las causas de dicha violencia política, fundamentalmente del Estado, pues en las zonas rurales más golpeadas las multinacionales disputan a las comunidades territorios ricos recursos diversos. Por otro lado, el exterminio del movimiento sindical colombiano ha sido la forma violenta de imponer un modelo de desprotección social y destrucción de derechos muy favorable a los intereses de grandes empresas, muchas de ellas extranjeras.

El documental se desarrollo por diversos puntos de la geografía colombiana: Bogotá (Ciudad Bolívar), Bajo Ariarí, Bucaramanga, Casanare, ... Se trata de una producción de Programas Principado de Asturias, en colaboración con la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo, la realización y el montaje es de Nacho Salgado, la imagen de Jorge Malgor, María José Durán fue la secretaria de producción con la colaboración de Javier Orozco y Javier Arjona, y otras personas se encargaron del diseño y otros aspectos bajo la dirección de Francisco G. Orejas. Queremos felicitar por este gran trabajo de denuncia a todas las personas implicadas , en especial, a las colombianas y colombianos que denuncian con valentía los atropellos que sufren, y las organizaciones colombianas que desarrollan sus tareas sociales en tan duro contexto (Comité Permanente por la Defensa de los DD.HH., Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, Fundación Nacional de Solidaridad con los Presos Políticos, Asociación Nacional de Ayuda Solidaria, Departamento de DD.HH. de la Central Unitaria de Trabajadores, Organización Nacional Indígena de Colombia, International Peace Observatory).


Colombia from Nacho Salgado on Vimeo.

viernes, 5 de febrero de 2010

SUSPENDIDA LA CHARLA: MÉDIOS ALTERNATIVOS EN COLOMBIA, que estaba planificada para el lunes, 8 de febr. 20 h. CCSP.

SUSPENDIDA LA CHARLA: "MÉDIOS ALTERNATIVOS EN COLOMBIA", que estaba planificada para el lunes, 8 de febr. 20 h. CCSP.

Se suspendió a última hora el encuentro con HECTOR DÍAZ, de la Red de Prensa Alternativa del Suroccidente Colombiano.

Lo sentimos profundamente porque no pudimos avisarles con tiempo de este imprevisto.


Testimonio de Ramón Trujillo, miembro de la Misión Española de Verificación de los Derechos Humanos en Colombia - 2010. Sábado, 6-febr. 8 p.m. CCSP

































La Red Canaria por los Derechos Humanos en Colombia te invita a participar en la Peña que se celebrará, en el local del Comité Canario de Solidaridad con los Pueblos (bloque 41 polígono Padre Anchieta), el sábado día 6 de febrero de 2010 a las 8 pm.


Contaremos con el testimonio de Ramón Trujillo, Coordinador Insular de Izquierda Unida Canaria, quien como integrante de la Misión Española de Verificación de los DDHH en Colombia, nos contará su experiencia en el viaje realizado en el mes de enero de este año a varias regiones de Colombia.